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La importancia de la función auditiva en el desarrollo del aprendizaje

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La pérdida de audición en niños, que suele pasar inadvertida, puede causar problemas de comprensión, sociabilización y falta de desarrollo lingüístico. Por eso detectar a tiempo un problema  auditivo desde edades tempranas, es muy importante.

Si un niño tiene problemas de aprendizaje, un bajo rendimiento escolar o dificultades de lenguaje (lo cual en nuestro país, no es poco frecuente), conviene prestarle atención a su oído, sobre todo cuando el niño ingresa a su etapa escolar, ya que es en  esta etapa cuando las enfermedades auditivas son más frecuentes.

Se estima que entre el 15 y el 17% de los escolares puede llegar a tener una otitis media (inflamación de una parte del oído), debido a la acumulación de líquido en el oído medio, generalmente como consecuencia de infecciones de las vías respiratorias. En esta etapa están más expuestos a contraer enfermedades respiratorias debido a que el conducto del oído medio (Trompa de Eustaquio) no está totalmente desarrollado y tiene una posición diferente que ocasiona que sea más vulnerable.

En estos casos, la disminución auditiva suele no ser tan severa y en un tercio de los niños se produce una mejoría espontánea, una vez que pasa el cuadro infeccioso. En el resto, es necesario tratar la infección o extraer el líquido.

La pérdida de audición puede pasar inadvertida durante mucho tiempo, afectando la capacidad de aprendizaje y de comunicación del niño; que se traduce como cambios  en su comportamiento, lenguaje, rendimiento escolar y sociabilización, lo que da como resultado, que muchas  veces se les clasifique  como  "distraídos" o bien,  se confunda la situación con problemas emocionales, desviando el foco de atención y retrasando el diagnóstico correcto.

En muchos casos, los niños aprenden a leer los labios de forma espontánea, lo que les permite entender algunas palabras y completar el resto según el sentido de la oración.

Hoy, ver a un niño con lentes aún no deja de ser extraño, sin embargo, es común.  Pero ver a un niño con un audífono; un aparato asociado comúnmente  a la tercera edad, sí llama la atención. Si bien el uso de audífonos es propio de casos especiales y extremos, suele ser resultado de enfermedades que comienzan en edades muy tempranas.

Uno de cada dos mil niños va a tener una hipoacusia sensorial, esto es, una lesión que se ubica en el oído interno y afecta al nervio auditivo. Se corrige mediante audífonos o un implante coclear. Entre sus causas hay factores genéticos e infecciosos, ya sea durante la gestación como después del parto.

Lo importante en  estos pacientes el diagnóstico oportuno. Por ley, en el recién nacido se detecta la presencia de hipertiroidismo y fenilcetonuria, enfermedades que pueden dañar el sistema nervioso. Sin embargo, la detección de la disminución auditiva no es obligatoria, a pesar de que es más frecuente y su detección es más barata.

Hay ciertos puntos que nos ayudan a sospechar que los niños pudiesen tener un problema de audición, como son:

  • Son muy distraídos
  • Necesitan que se les repitan las cosas, no contestan o no entienden
  • Leen los labios
  • Escuchan la TV o el radio con volumen alto
  • Gritan al hablar
  • Tienen mal rendimiento escolar

El habla, el lenguaje y la audición son una parte importante de la vida de su hijo. El habla se describe como la capacidad de emitir sonidos, mientras que lenguaje va más allá de esto y se refiere a la habilidad de comprender y utilizar estos sonidos. La audición es necesaria para el desarrollo adecuado tanto del habla, como del lenguaje.

El lenguaje es un instrumento básico para la relación interpersonal; es un acto de comunicación que permite intercambiar ideas y emociones. Se halla estrechamente unido a la inteligencia y al pensamiento ya que para llegar al lenguaje tenemos que ser capaces de imaginar y recordar, tener el símbolo de las cosas sin que éstas estén delante. Por tanto se considera una de las condiciones humanas más importantes, ya que permite que el hombre evolucione; el hablar de un modo claro y comprensible, constituye un requisito fundamental para la vida útil. El no contar con esta posibilidad para comunicarse con los semejantes, puede limitar muchos aspectos de la cotidianidad. Es básico tomar conciencia de la importancia del lenguaje oral como instrumento por excelencia, utilizado por el ser humano para establecer comunicación con sus iguales.

Cuando en la familia se vive un ambiente estimulante y educativo se favorece el desarrollo lingüístico del niño, todos los niños y niñas necesitan cierto grado de estimulación. De ahí se deriva la importancia que juega además la estimulación auditiva en el aprendizaje del lenguaje total.
Es importante recalcar que la audición es más responsable del aprendizaje de la lectura y la escritura que la visión. Si bien la lectura requiere de una buena capacidad visual para que se adquiera normalmente, un niño que nace ciego puede aprender a leer y a escribir, hecho que logra por medio del sistema Braille. Esto sucede gracias a que esos niños, al tener una buena audición, no tuvieron problemas para desarrollar su lenguaje oral, el cual es la base para la adquisición del sistema constituido por la lectura y la escritura. Es por ello que no debemos olvidar que leer es pensar, y escribir es pensar por escrito. Además, una buena discriminación auditiva lleva a una correcta comprensión lectora.

El entrenamiento auditivo es vital y deberá iniciarse con el descubrimiento y análisis de “ruidos naturales”, que en forma organizada y planificada conduzca al niño a la apreciación de las diversas cualidades sonoras.

La mayoría de los niños oyen y escuchan desde el nacimiento, aprenden a hablar imitando los sonidos que tienen alrededor, las voces de sus seres queridos. Para conseguir una correcta articulación de los fonemas es fundamental una audición correcta.

Es importante por lo tanto revisar la audición de su niño, sobre todo antes de entrar a la escuela; así podremos saber si existe algún problema auditivo que requiera intervención especial a tiempo, para que su desarrollo psicosocial sea adecuado.

El estudio de audiometría puede realizarse desde los 5 años de edad. Se requiere acudir acompañado de sus padres ya que se realiza un interrogatorio donde se anotan datos importantes del nacimiento del niño.

La timpanometría nos sirve para valorar la función del oído medio y así detectar problemas que ameritan valoración por un médico otorrinlaringólogo.

En los recién nacidos la única forma de saber si escuchan bien es realizando un estudio llamado Potenciales Auditivos de Tallo Cerebral los cuales se hacen con el pacientito dormido de forma natural.

En Análisis Clínicos del Dr. Simi,  realizamos la audiometría y timpanometría a un costo accesible, valorados por un médico especialista quien le dará los  resultados interpretados,  el mismo día.

Dr. Ignacio Peña Moreno
Médico especialista en Audiología, Foniatría y Comunicación humana.
Análisis Clínicos del Dr. Simi

 

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